Mandanga de la Buena

Como si Nic Cage fuese el director de Cahiers du Cinema.

No toquéis al holandés

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Maldigo el día en el que se me ocurrió que ir a ver RoboCop (2014) sería una buena idea. A pesar de que la dirección a cargo de José Padilha pueda ser garantía de calidad, han sido muchas las noticias sobre el calvario que pasó el brasileño para acabar la película, y estamos en uno de esos casos donde todos esos problemas se han acabado reflejando en el resultado final.

En primer lugar RoboCop (2014) es un remake que apenas tiene nada que ofrecer, y en momentos puntuales en los que parece que va a explicarte algo interesante se echa atrás, porque tiene miedo. La principal baza que jugaba la versión de Paul Verhoeven era la violencia. Cuando pienso en RoboCop siempre me viene a la mente la escena de la matanza inicial por parte de los villanos hacia Alex Murphy, una de esas secuencias que si ves a una edad temprana se te queda grabada para siempre. A lo largo de la película se repiten los momentos ultraviolentos, algunos tan pasados de vueltas que resultan incluso divertidos. Si juntamos esto con la voluntad del director y de los guionistas de hacer que RoboCop fuese una sátira política y social (cosa que consiguieron), nos encontramos ante un film de acción muy especial. RoboCop (2014) intenta imitar a su predecesora con secuencias donde Samuel L. Jackson encarna a un presentador de televisión ultrafascista que funciona como portavoz de Omnicorp, la empresa armamentística que se ocupa del proyecto RoboCop, pero se nota excesivamente que está ahí para provocar.

Más allá de la falta de subtexto de la película, que podría ser una falta pero que no llegaría a tumbar totalmente la película, es que RoboCop (2014) es aburrida. Aunque el personaje de Alex Murphy está pensado para empatizar con él en casi todos los aspectos, son el resto de personajes que arruinan la película, como el peñazo de su mujer e hijo o el villano traficante que le tiende la trampa. Michael Keaton encarna a Raymond Sellars, un poderoso ejecutivo dueño de Omnicorp que pretende sustituir los policías humanos de EEUU por robots. Aquí Keaton interpreta al personaje más ambiguo de la película, pero es tan ambiguo que se torna confuso y parece poco definido. Y esta tónica se repite a lo largo de la película con los demás personajes.

A grandes rasgos, RoboCop (2014) padece el Síndrome Total Recall (2013), partir de una película de acción palomitera que tiene algo más que aportar, y hacer un remake serio y oscuro, pero totalmente vacío. Paul Verhoeven ha derrotado dos veces a Hollywood, y lo volverá a hacer con Starship Troopers, porque creo que la coña del “¿Desea saber más?” se utilizará como guiño complaciente en lugar de cargarlo de significado. Si algo sabía hacer el holandés era cargar sus films de acción de autoconsciencia, puedes contar algo serio e importante sin perder la gracia, porque sino puede convertirse en un discurso pedante y soso. Además este RoboCop dispara tásers y tiene una mano para las pajas, no lo entiendo.

—Thadeos—

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About Imanol de Frutos

Editor audiovisual de profesión, cinéfilo de vocación. De pequeño quería ser superhéroe, ahora me conformo con escribir sobre ellos.

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This entry was posted on February 22, 2014 by in Artículos and tagged , , , .
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