Mandanga de la Buena

Como si Nic Cage fuese el director de Cahiers du Cinema.

El rey de los monstruos

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Hace poco llegó a las pantallas españolas el reboot del lagarto gigante más famoso de todos los tiempos. Una revisión capitaneada por Gareth Edwards, quien con sólo una película a sus espaldas, Monsters, ha conseguido subir escandalosamente rápido por las espaldas de Hollywood, al confirmarse recientemente que dirigirá el primer spin-off de Star Wars gracias al notable éxito que ha cosechado su versión de Godzilla; un recibimiento previsible y merecido, pero que podría haber sido mucho más.

Godzilla se presenta como una clásica película de catástrofes, protagonizada por Ford Brody (Aaron Taylor-Johnson), un ingeniero militar cuyo padre, Joe (Bryan Cranston), perdió la cordura hace años tras la destrucción de la planta química en la que trabajaba. Desde entonces Joe insiste en que aquel accidente no fue tal, sino que fue a causa de un terrible secreto del gobierno.

Durante los primeros 40 minutos del film, somos testigos de las investigaciones de padre e hijo, mientras que paralelamente entra en escena una corporación secreta llamada Monarch, quienes pueden tener las respuestas a muchas de las preguntas de Joe Brody. Es aquí donde el film puede hacerse algo pesado, ya que intenta que el espectador empatice con Ford y sus conflictos familiares paralelamente a la investigación, y no llega a conseguirlo del todo. Tras la primera aparición del monstruo, es cuando uno nota que la película adquiere conciencia de sí misma y se convierte en un blockbuster trepidante y poderoso, donde cada aparición de Godzilla cuenta y deja con ganas de más.

Se notan los esfuerzo de Edwards por respetar el tono del material original, ya que si echamos un vistazo a Gojira, la película de 1954, a diferencia de lo que se suele creer, no es un film sobre monstruos peleándose, sino una sociedad desesperada a causa de los constantes ataques de Godzilla, que arrasa con todo lo que encuentra, siendo los humanos simples testigos de cómo la naturaleza pretende recuperar lo que le pertenece. Aunque las intenciones del libreto de esta nueva versión no son las mismas, el tono desolador durante gran parte del metraje es muy similar, y la sensación de necesidad de supervivencia pura y dura de los protagonistas es palpable.

Al final Godzilla queda como un espectáculo muy disfrutable si se consigue aguantar su primer acto, con algunas imágenes para el recuerdo y un muy buen trabajo de Alexandre Desplat en los compases musicales. Es uno de esos films de los que esperas que tomen nota de los errores para su secuela, y que el resultado sea, a grandes rasgos, más grande y mejor.

—Thadeos—

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About Imanol de Frutos

Editor audiovisual de profesión, cinéfilo de vocación. De pequeño quería ser superhéroe, ahora me conformo con escribir sobre ellos.

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This entry was posted on May 25, 2014 by in Artículos, Crítica and tagged , , , .
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