Mandanga de la Buena

Como si Nic Cage fuese el director de Cahiers du Cinema.

‘Turbo Kid’

CABECERAMANDANGAturbokid

Esta película es uno de esos proyectos arriesgados y extraños que tienen mucha difusión por las redes sociales debido a un factor determinante para ciertos espectadores: la nostalgia. ‘Turbo Kid’, al igual que otros proyectos como ‘Kung Fury’, homenajean una época y un tipo de cine pasado de rosca, violento y que sobretodo nunca se ha tomado en serio a sí mismo. Son películas pensadas para un público muy concreto y por eso no es de extrañar que en su paso por el Festival de Sitges de 2015 haya sido un éxito.

En el año 2011 François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell, escribieron y dirigieron ‘T is for Turbo’, un cortometraje de cinco minutos de duración que después decidieron trasladar a la gran pantalla. Y es que ‘Turbo Kid’ es una adaptación de ese cortometraje y aunque siempre existe el temor de que cuando uno convierte en largo un cortometraje previo el resultado final quede vacío y sin nada que aportar, los directores aprovechan el minutaje extra para desarrollar a sus personajes, añadir otros nuevos y dar algo más de contexto al Páramo, una tierra que se ha quedado estéril a causa de la guerra.

Aunque los paralelismos con ‘Mad Max’ son inevitables, especialmente a nivel estético, ‘Turbo Kid’ también bebe de otras cintas de la época como ‘Terminator’, el tono naif de la Cannon Films y algunos detalles del videojuego ‘Mega Man’. La película aprovecha su limitado presupuesto para explotar su faceta cómica y regalarnos algunas secuencias delirantes, al igual que su excesivo gore, el cual dota a la película de un agradable humor negro muy acorde con lo disparatado del planteamiento. Por ello, aunque las escenas de acción no inunden toda la cinta, en ellas abunda la sangre y los desmembramientos, sin intentar disimular demasiado las prótesis y efectos especiales.

Afortunadamente, ‘Turbo Kid’ no sólo se preocupa de ir lanzando ideas locas al espectador, sino que se centra también en presentar una historia con cierta sustancia. Munro Chambers y Laurence Laboeuf, quienes encarnan a Turbo Kid y a Apple respectivamente, protagonizan una predecible aunque atípica historia de amor (atípica por razones que mejor no comentar para no chafar la sorpresa) que será el pilar principal de la historia, más allá de la supervivencia inicial y finalmente, la venganza. Vale la pena destacar la labor de ambos actores, especialmente la de Laurence Laboeuf, quien se marca una interpretación muy pasada de vueltas pero acorde con el tono de la cinta y con su personaje, llevando gran parte de la carga cómica de la película. La única cara conocida que vemos en toda la cinta es la de Michael Ironside, quien encarna a Zeus, el principal villano de la película, un papel en el que Ironside se mueve como pez en el agua.

‘Turbo Kid’ se convierte por méritos propios en un éxito rotundo, sabiendo aprovechar los elementos que tiene a su favor y que la convierten en una cinta la mar de disfrutable y cargada de ingenio. Hay que desearles la mejor de las suertes a François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell, quienes pueden tener mucho que aportar al cine actual si saben jugar bien sus cartas.

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About Imanol de Frutos

Editor audiovisual de profesión, cinéfilo de vocación. De pequeño quería ser superhéroe, ahora me conformo con escribir sobre ellos.

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